
Mientras en la costa oeste del país de las hamburguesas se levantaba con fuerza el conjunto de bandas que dio forma al sonido posteriormente conocido como ‘Bay Area Thrash’, en la costa este los ya consolidados punk y hardcore de Nueva York iban evolucionando añadiendo una serie de formaciones que completarían la escena yanki del thrash de los 80 con nombres tan célebres a día de hoy como Anthrax u Overkill. Entre esa serie de bandas se encontraba Nuclear Assault. Un combo fundado por el bajista Danny Lilker que acababa de grabar el “Fistful Of Metal” y buscaba una salida a sus propias ideas, musicalmente más agresivas que las de los demás sus compañeros de formación. Posteriormente, el bueno de Danny ha pasado por un sinfín de agrupaciones y proyectos como Holy Moses, S.O.D. o Exit – 13. Una vez tuvo formada una idea clara en su cabeza sobre hacia donde dirigir los destinos de la nueva banda, no tardó en llamar a su buen colega John Connelly (otro ex – Anthrax), con el que recluta al guitarrista Mike Bogush y al percuta Scott Duboys siendo esta formación la que graba una primera demo sin nombre y que a día de hoy simplemente lleva el nombre de ‘Demo 1984’. Después de los lógicos bailes de formación, un buen número de conciertos, especialmente en el área de La Gran Manzana, una nueva demo llamada “Live. Suffer. Die” y un EP muy prometedor titulado “Brain Death”, Combat Records se fija en ellos y les produce su primer larga duración, de nombre “Game Over” que pone patas arriba a toda la escena por su cercanía al hardcore tanto en sonido como en letras. Y es que pocas formaciones metaleras han estado tan involucradas políticamente como Nuclear Assault (quizás Sacred Reich). Poco a poco, Nuclear Assault va subiendo escalones en cuanto a sonido, letras y composiciones, siendo el extraordinario EP “The Plague” (actualmente incluido en la versión digital de “Game Over”) y un segundo lp de nombre “Survive” lo que les hace ganar en experiencia y, sobre todo, en su base de fans a los que ganan por sus abiertas criticas políticas y su ácido sentido del humor, perfectamente representado en “Butt Fuck” (posteriormente renombrada a “You Figure Out”) en la que se dedican a soltarle perlitas a Vince Neil de Mötley Crüe demostrando el ‘cariño’ que le profesaban (y tampoco han sido el único grupo en dedicarle temas al arrogante frontman, por ejemplo, Aerosmith le dedicó un corte en su “Permanent Vacation” llamado “Dude (Looks Like A Lady”)) o en la versión que cierra su segundo álbum, que es nada más y nada menos que una revisión del clásico de Led Zeppelin, “Good Times, Bad Times”.
A pesar de todo lo comentado en cuanto a la calidad y la aceptación de los trabajos de Nuclear Assault, especialmente en su Nueva York natal, el punto culminante de su carrera puede considerarse este “Handle With Care”. Un disco en el que su madurez queda manifiesta en doce trallazos pensados y trabajados pero sin perder nada de la furia sonora de su thrash sucio y punkarra. Editado en 1989 es un disco en el que ya no solo se dedican a disparar riffs a toda pastilla sino que sin salirse de su propio sonido (ahí está el valor de esta obra) son capaces de darle una vuelta de tuerca con un grupo de composiciones que enganchan desde la primera escucha por su fuerza. El éxito de este redondo les lleva a girar por toda Europa, primero abriendo para Exodus y después acompañando a Testament y Savatage, culminando en, probablemente, uno de los mejores directos del estilo. El incendiario “Live At The Hammersmith Odeon”.
El redondo arranca con “New Song”, vale que no es un título muy original para un tema, pero con el paso de los años se ha quedado como uno de los emblemas de la formación. Porque, quién es capaz de resistirse a esa introducción en la que el riff pegadizo de la guitarra de Anthony Bramante se alterna con la percusión para acabar entrando el resto de instrumentos en tromba con el aire sucio, acelerado y violento del thrash de la época? Así, da como resultado un corte fangoso y violento con las quintas tocadas a 200 por hora que nos da la bienvenida al mundo del invierno nuclear que nos presentan los neoyorkinos. Como segundo capítulo, otro de los grandes clásicos de Nuclear Assault, “Critical Mass”, más tranquilo que su predecesor y más cercano al speed metal de la época, pero sin perder la esencia sucia y farragosa marca de la casa con la desquiciada voz de Connelly que va serpenteando arriba y debajo de la instrumentación.
Los cambios constantes de ritmo en la grabación, en forma de montaña rusa, nos acercan a “Inherited Hell” en el cual la formación vuelve a atacar con la agresividad y la violencia de sus primeros años, con ritmos tan acelerados y riffs tan simplones que alejan su sonido del metal para ser engullidos por un hardcore troglodita en el que únicamente los discretos solos de guitarra nos llegan a diferenciar su thrash salvaje del hardcore más acelerado. Y con la misma facilidad con la que nos han hecho dislocar las cervicales, son capaces de levantar el pie del acelerador y regalarnos un corte tan completo y condensado como “Surgery”. A golpe de doble bombo, riffs pesados y cambios de ritmo descubren una faceta de madurez musical que nunca se había visto en estos titanes del thrash. Para hacerse una idea, aquí suenan más cercanos a unos Anthrax que a unos Discharge, controlando más la furia y saturando la distorsión y sin llegar a cabalgar por el mástil arriba y abajo. Una vez aprendida la lección de estos primeros cuatro temas y después de habernos regalado un quinto corte del salvajismo de “Emergency”, Nuclear Assault vuelven a reírse de todo y de todos metiendo un interludio llamado “Funky Noise”. 50 segundos de fraseos funk, con distorsiones propias del mundo del metal, vientos deformados y efectos psicodélicos. Toda una muestra de buen humor, apertura musical y un puñetazo en las narices de todos los trues que rechistan en cuanto los riffs no son disparados a velocidad de crucero.
El siguiente capítulo nos llega con el nombre de “F# (Wake Up)” y entiendo que el mensaje entre paréntesis (y que viene a ser lo que los coros espetan durante el estribillo) es precisamente lo que distingue este corte del incluido en el álbum anterior de la formación (además, claro está, de ser canciones bien distintas). Mientras el corte incluido en el “Survive” es un thrash directo y contundente, aquí los neoyorquinos levantan un poco el pie del acelerador en los riffs, facturando un tema más pausado y con un gran cambio de ritmo en el que únicamente el solo de guitarra es disparado a gran velocidad mientras es sustentado por el resto de la instrumentación. “When Freedom Dies” sigue la senda de su predecesor en cuanto a tempo y esquema, incluso teniendo el primer solo de guitarra al mismo tiempo que en “F# (Wake Up)”, aunque en esta ocasión da paso a un segundo solo, en ambos casos más lentos que en el tema anterior. Esto nos encamina a otro de las grandes canciones que encierra este “Handle With Care”, el enorme “Search & Seizure”, en el que nos vuelven a demostrar que dominan perfectamente los cambios de ritmo y los breaks con una enorme precisión y dejando composiciones de esquema variable y de una fuerza capaz de tirarte de espaldas. Quizás “Torture Tactics” sea el corte más discreto de todo el redondo a pesar de ser una canción incluida en el posterior directo “Live At The Hammersmith Odeon”. Nos despiden dos cortes que muy bien podrían resumir las influencias del combo: por un lado tenemos “Mother’s Day” que no deja de ser un corte al más puro estilo hardcore condensando una buena dosis de mala ostia en apenas 32 segundos de riffs rapidísimos, voces ininteligibles y una percusión al borde del colapso, mientras por otro lado tenemos “Trail Of Tears” que da el banderazo final siendo uno de los surcos más trabajados y, por así decir, maduros de todo el álbum. Un corte lleno de cambios de ritmo y un Connelly a un nivel vocal impresionante. Una canción intrincada y violenta, con una parte acústica, otra depresiva que incluye el solo y que cuando retoma los riffs principales gana en tamaño cobrando otra dimensión y dejándonos con ganas de más.
Sin duda Nuclear Assault han sido otro de los grandes grupos de thrash de los 80 y “Handle With Care” supuso un punto álgido en cuanto a composición y ejecución alejándose un par de pasos de su salvajismo inicial pero manteniéndose fieles a su sonido y su propuesta. Quizás “Game Over” o el propio “Survive” han quedado como referencias imprescindibles de la banda, pero “Handle With Care” es un disco en el que se da más espacio a la búsqueda de matices y propuestas que hacen de él un disco con el que cualquier fan del estilo disfrutará desde el primer acorde.
Fuente: Metal4All.Net